Por David Ben Oni

Ritos, modos, usos y costumbres diferentes asentados en territorio nacional, de dientes para afuera con un mismo propósito, la libertad, igualdad y fraternidad universales, que no podrán alcanzarse con el mito y la superstición delirantes, sino con el ejercicio crítico de la reflexión concreta, razonable y lógica. La realidad, nos guste o no, es concreta, palpable y dimensionable; solo en la imaginación podría ser negada y sustituida por una serie de poderes inexistentes que nos permitan superarla.

   México, primera frontera entre el pauperismo sofocante y la abundancia fingida que pretende sembrar la separación; trampolín de quienes huyen, de forma por demás imaginaria, de la segregación económica que se sustenta en el idealismo guajiro del sueño americano; territorio de violencia desmedida y sadismo rampante que se usa de pretexto para establecer la dictadura que siempre ha estado disfrazada de democracia; tierra del asesinato, la desaparición forzada, la tortura y la vejación sistémica, en donde está prohibido defenderse; tierra del laicismo que recibe con brazos abiertos a los “representantes de los amiguitos imaginarios en la tierra”; de la reforma que mina los derechos más elementales, ya sean civiles, político o culturales, que están apartados del derecho elemental humano…

   Lugar del ombligo de la luna, cerco intangible de cultura milenaria que ha sucumbido ante la rendición que significa la esperanza en quien, desde el cielo, llegara a salvarnos de todos los padecimientos generados por la desigualdad que se justifica desde el pulpito y se legitima desde la ley, que jamás ha protegido a las personas, sino a la propiedad de quienes despersonifican a las masas, ofreciendo salarios que, a lo más, representan la oportunidad de la supervivencia, que no habrá de conseguirse, sino sucumbiendo ante la necesidad de ceder toda la fuerza vital a los sueños de otros, que nunca habrán de vernos, sino como herramientas…

   México, lugar en donde decir democracia, no es sino remembrar fraude, asesinato, imposición y componenda, puesto que nadie quiere cuestionar para que serviría; nadie puede prever, que democracia es actitud y no decisión, que es dialogo y discusión de necesidades y métodos de satisfacer, no elección…

   México, lugar en que la carencia es tanta, que el crimen y los criminales son aceptados, y legitimados  como modelo de súper héroe nacional.  La memoria histórica se esconde y nulifica con futbol, caricaturas, espectáculos y entretenimiento vacuo; lugar en que estudio y superación se castigan con la exclusión y últimamente, hasta con la muerte y desaparición…

   México, colección de individuos hartos pero desorganizados, puesto que aún no conciben su ser social que les daría, en número, cuando menos, el valor suficiente para enfrentar lo que los oprime; punto geométrico que desde hace más de 500 años se ha caracterizado por coleccionar tragedias que son recordadas año con año entre consignas y dientes apretados…

   México, único lugar del mundo que, muy a pesar de haber sido el lugar en que habitaron imperios de guerreros, fue conquistado por ochenta mal comidos mugrientos, a base de cruces e  infecciones que, para tal caso, son lo mismo… “lugar tan lejano de dios y tan cercano a los Estados Unidos”, según dicen algunos, que el infierno sería el jardín de niños en comparación con lo que ha venido ocurriendo…

   Lugar del ombligo de la luna en donde abundan las tunas entre piedras, mítico aposento del águila real que despliega las alas con la serpiente de cascabel entre su pico, espejo de agua que permites la observación constante del cenit del astro sol entre tus valles, desiertos, selvas y montañas; hogar de guerreros perro que siempre supieron sobreponerse a la adversidad y dar golpes de mano al destino manifiesto; hogar de hombres y mujeres que, poco a poco, despertando de la larga noche de 500 años, comenzaron por expulsar al invasor desde la arquitectura moral de un mundo nuevo, masones y masonas todos; construyendo la república y segregando a los usurpadores de la razón y la justicia, separaron la iglesia del estado; ofreciendo el pecho como otrora, con el corazón sangrante y palpitando en mano, cabalgaron en pro del progreso y justicia para los originarios que han sido relegados al corazón de la tierra que es esencia de todos; lugar de nacimiento de la que fuese, tiempo atrás, la constitución política más progresista del orbe, mutilada y desangrada por los herederos de quienes siempre han sido, los criminales más organizados de este pueblo, traidores a la patria y nación, para quienes llegado el momento, también tenemos reservado un lugar en primera fila en el cerro de las campanas; punto de encuentro de la pluriculturalidad y plurietnia, que sigues recibiendo a quienes llegamos buscando un lugar entre ustedes, y hacemos todo por el honor de, llamarnos aun de forma adoptiva,  tus hijos; lugar de paliacates y calcetines en la cabeza que no significan vergüenza, sino dignidad que intenta ser un bien colectivo en un collage de colores, y nacionalidades que saben de cierto, que trabajo, estudio y fusil, son piedra y argamasa de un futuro de justicia y dignidad cargados de libertad, igualdad y fraternidad universales…

   Pero también, lugar del mestizo que en su vergüenza de carecer de cultura, ataca y deslegitima las culturas sobrevivientes en el orbe; que pretende esconder su ignorancia en el dominio de la lengua del opresor, copiando sus usos y costumbres decadentes; que cree que cultura, es entretenimiento que solo genera espectadores, puesto que ellos mismos, solo están sentados dejando pasar el avance de la historia que nos llama a gritos; lugar de exclusión de quienes nos dieron patria, memoria y corazón, para servir de tapete al invasor que solo ha venido, como otrora, a saquearnos; lugar en donde vale más un perro hambriento, que un humano mendicante…

   Lugar de la queja eterna y la esperanza de que la imaginación personificada escuche, lugar de la acumulación del miedo santificado en los altares, lugar de la estupidez y vacuidad estandarizada como status quo de una nación avergonzada y temerosa; lugar de contradicción y dogma que se disfraza de activismo y revolución; tierra de huevones, chingones y sus correspondientes chingaderas que se sienten orgullosos de retar el conocimiento con orgullo de ignorantes desmedidos, que creen que la oposición sin sentido significa liberarse; tierra de cobardes en abundancia que solo estorban y son lastre para quienes aún sienten el latido de la sangre rebelde en las venas; historia abierta y oportuna de la continuación de una revolución que fue interrumpida no por la fuerza, sino por la desorganización de quienes ilusamente, jamás vieron venir el inminente futuro, justificado en su persona, que se escondía y esconde en las faldas de alguna, de entre cuyos muchos nombres, destaca el de la supuesta comodidad y seguridad que como era lógico, nos ha alcanzado desde la realidad, su paradoja…

   Hogar de unos muchos que en la apariencia de la especulación, duermen plácidamente disfrazados de ser lo que no son, sobre los laureles ganados en epopeyicas memorias que les son totalmente ajenas; lugar del silencio público y el run run velado, que se organiza y conspira para decir ya basta, no una vez más, una más que se pierda entre todos, sino voz del consenso de los desheredados de la tierra, ya basta, como acuerdo colectivo que precipitara a tierra y a la desmemoria, a quienes hasta ahora, sienten ser los únicos capaces en imponer sus intereses…

   Operatividad, especulación, operatividad, son y han sido nuestra historia; estudio sin praxis es nada, polvo de olvido diseminado en la ignominiosa necedad de quienes creen que la realidad es diferente a la demostración mundo sensible a todos, quienes ignoran hasta lo más elemental, es decir, que el individuo es lo que hace, y no lo que imagina ser; que la ausencia de evidencias, no es otra cosa que la evidencia de la ausencia…

    La historia grita y la humanidad reclama, la hora de dejar de discutir vacuidades llegó hace un tiempo, la historia de formar las columnas prestas al combate jamás debió ser ignorada; la batalla se pelea en mil frentes y los cobardes pueden darse ya por muertos, puesto que la ganancia de la vida se extrae de la lucha sin denuedo ni arredro… la patria nos reclama, y la historia no absuelve sino a los que supieron cumplir su palabra; señalar lo injusto, desenmascarar al hipócrita, abatir al ambicioso…