Por: Rosa Martha Morales Espinosa

Como toda lectura de una biografía,  nos muestran datos relevantes sobre la historia del mismo, es así como conocemos un poco más sobre los artistas, en este caso estoy hablando de una gran mujer, ella es Frida Kahlo. ¡Sí! Frida Kahlo. Siendo yo una gran admiradora de ésta mujer, inicié conociendo de ella por internet, posteriormente escuchaba hablar de ella; veía artículos donde venía plasmada su imagen, pero a decir verdad, en un principio no me decía mucho, incluso en una ocasión escuché un comentario no acertado de que ella era famosa por haberse casado con el muralista Diego Rivera, a lo que respondí, que eso acostumbramos los seres humanos:  juzgar sin antes conocer a las personas, por lo que me di a la tarea de indagar sobre ella…

   Fue así como fuimos a la casa azul  que se encuentra en Coyoacán -¡lindo Coyoacán!- Donde sentí por primera vez una vibra la cual no puedo explicar, pero la viví, y estando ya ahí fue como pude corroborar aquello visto anteriormente. Sinceramente los artículos que leí para ese entonces se quedaban cortos pues al caminar por toda la casa y recrear, ver sus cosas, sus juguetes que coleccionaba, los libros que leía, el espacio donde pintaba, sus fotos, sus pinturas, su ropa, zapatos (con tacón para el pie que tenía más corto), los arneses que usaba en la columna para poder sostenerse, su cocina y algo que jamás olvidaré es el espacio donde posaba enferma: su habitación,  en la cual su cama tenía un espejo para poder verse y pintar; actualmente ahí se encuentran sus cenizas y, bueno, prácticamente mucho y todo de ella. Fue así como comenzó la travesía; conocer un poco más sobre Frida, claro sin dejar a un lado la vida en pareja con Diego Rivera, pero sinceramente lo dejé como secundario.

   Posteriormente conocí la casa de Diego, una majestuosidad de construcción que es el Anahuacalli donde Diego tenía algunos de sus murales y bosquejos, también su colección de piezas arqueológicas y su obsesión con la construcción que significaban el inframundo, la tierra y el supra mundo es así como yo lo entendí. Obviamente hay una explicación mucho más elaborada. Quizá más adelante les hablaré de ello.

   Poco después quise ir a la casa estudio de Diego y Frida que se encuentra en el barrio de San
Ángel, Ciudad de México, en la cual también pude percibir y recrear la historia ya contada por distintos autores, lo cual sigo pensando que no es lo mismo leer una biografía que estar en el escenario donde ellos vivieron y construyeron su historia. En esa casa se puede percibir cada una de las personalidades, gustos e intereses; en la casa de Diego estaba su dormitorio, la verdad es que me asusté al ver el tamaño de su pie y su altura, pues en dicha casa ahora museo hacen referencia sobre su fisionomía. Era un semejante hombre en todos los sentidos,  y bien, se puede observar también el espacio donde pintaba, algunos de los libros que leía y las piezas que coleccionaba, sus muñecos como alebrijes. Al subir las escaleras se puede recorrer el puente que unía la casa de Diego con la casa de Frida Kahlo después del acuerdo que establecieron Diego y Frida para volverse a casar, cada uno tendría su espacio para que no siempre tuvieran que verse sus caras –jajajaja-, muchos de nosotros podríamos decir ¡qué relación tan loca o fuera de lo común! y estarían en lo cierto pues son personas e historias únicas.

   En lo que respecta a la casa o sección de Frida Kahlo, también se puede sentir la vibra de Frida, es como si estuviera viva, recuerdo una mini cocina donde se ven algunas de sus propiedades muy típicas de ella, al pasar por el cuarto de baño se percibe la tina para bañarse donde ella plasmó la pintura  “Lo que el agua me ha dado” y que desde mi punto de vista como espectadora y seguidora de la historia, podría estar hablando de manera inconsciente de lo que la vida le dio, haciendo alusión después a su nacimiento pues en esa pintura podemos ver muchas de sus experiencias de vida, por ejemplo: Se ve a sus padres, sus pies que sufrieron mucho dolor, sus encuentros lésbicos, su viaje a Nueva York, su ropa de tehuana, su encuentro con la muerte. Eso sin interpretar cada uno de sus vivencias, pues ver la imagen dice más que mil palabras.

   En esa casa, Frida también tenía pertenencias que dejaban muy claramente sus momentos e intereses, otro espacio donde pintaba, los libros que leía, aunque éste era un poco más de ella hablaba mucho de sí.

   Hablar de la obra de Frida Kahlo es hablar de su vida inconsciente, pues todo lo que un ser humano hace en su vida diaria y todo lo que se crea es reflejo de su personalidad, de sus angustias, miedos, fantasías, etc.

   El apego al padre, nos dice mucho de su manera en cómo se desarrollaría en una vida futura, siendo hija consentida del padre, y por el contrario una rivalidad con la madre y la vemos reflejada en sus pinturas pues ella era mucho más abierta, extrovertida en sus obras donde dejó ver el dolor, la búsqueda de su feminidad,  situación que la madre por su cuestión religiosa y conservadora jamás se hubiera atrevido a decir o expresar.

   Nada de lo que ocurre en la vida es casual, por lo que podría decirse que el accidente la puso en una condición en la cual pudo  expresar lo que posiblemente socialmente no es permitido. Es bien sabido que en los tiempos en que sucedió el accidente en el tranvía, aún no pintaba de manera entera. Por tanto el inconsciente actúa y no pregunta. El accidente sólo fue el desencadenante que puso a Frida en una condición de expresar sus obras, pero sobre todo expresar su personalidad, sus fantasías y miedos de la infancia.

   El dolor que expresa en las pinturas es una manera de expresar el dolor que lleva dentro,  no solamente físico sino emocional, por lo que a través de sus pinturas puede hacer el dolor más llevadero, ese dolor inconsciente,  al mismo tiempo hacer cómplices o testigos a quienes estén a su alrededor. Así es reconocida y escuchada lo que en su tiempo no era tan permitido en una mujer. Acostumbrada a recibir la atención y la complicidad de su padre, se ve reflejado en tiempos posteriores con Diego, quien en su momento traicionó su confianza con su hermana favorita, es como revivir los sentimientos de celos que seguramente se vivieron en la niñez de Frida, ella era el centro de atención o complicidad con el padre y siempre se empeñó en darle gusto a él más que a la madre.

   A través del dolor era capaz también de gozar pues mantenía la atención de sus padres principalmente del padre y posteriormente el de Diego.

   ¿El por qué no existía mayor apego a la madre?  Un dato curioso es que a los dos meses de nacida la madre de Frida volvió a embarazarse, ésta vez era de la hermana Cristina (ahí veremos reflejados los celos de Frida hacia Cristina, que más tarde se revivirá esta escena con la traición de Diego y su hermana Cristina). En estos tiempos Frida fue criada y cuidada principalmente por su nana con la cual tuvo mayor identificación que con los padres biológicos, incluso se dice que fue amamantada por ella, de hecho hay una obra llamada “Mi nana y Yo”.

   Un niño necesita de una identificación sana con ambos progenitores, lo cual no tuvo oportunidad Frida desde el momento en que fue depositada  con la nana.

  

   También se observa cierto malestar con su feminidad y su sexualidad. Lo que ella manifiesta de manera inconsciente es su malestar con su propio cuerpo  que tiene que ver el cómo vivió, incluso la aceptación de la madre y el cuerpo de Frida, retomando que no hubo un contacto íntimo pues Cristina la hermana sustituyó ese espacio, y por tanto no hay mucha identificación con la figura femenina, más bien puede existir una ambivalencia (puede mostrarse en la homosexualidad más adelante de Frida), recordando que la madre de Frida era demasiado conservadora y por tanto depositaba incluso culpa en Frida sobre su sexualidad o su manera de expresarse pues era fanáticamente religiosa, pero al mismo tiempo Frida necesitó en su infancia una figura masculina con quien verdaderamente marcara los límites y reafirmar su feminidad más que complicidad, lo cual el padre quedaba fuera de éste escenario. Desde que Frida era pequeña estuvo más identificada con la nana que con la madre, quien le proveyó de cuidados, cercanía, protección, con quien seguramente tuvo sus primeras manifestaciones de su sexualidad y su búsqueda constante la llevó en su vida adulta a activar los dos papeles (hombre-mujer).

   En el cuadro “Las dos Fridas” puede verse ambas personalidades o la ambivalencia que coloquialmente percibió como la Frida mexicana y europea pero también puede tener otra interpretación, una Frida quizá más refinada o conservadora y la otra más liberal pues en su tiempo en el extranjero tenía una vida mucho más liberal y donde se vio de manifiesto con más énfasis su homosexualidad.

   El deseo insatisfecho de Frida por tener un hijo de manera inconsciente tendrá que ver con el deseo de recuperar o resaltar su feminidad y la madre que en su momento de la infancia la perdió desde que llegó su hermana Cristina, pero esto no fue posible pues después de tres abortos Frida se sentía perdida respecto a su feminidad.

   En otra de sus obras podemos observar el rechazo, desilusión y dolor de su feminidad cuando después del engaño de Diego con su hermana, ella se corta el cabello y se pinta vestida de traje como varón.

   ¿El por qué Frida permaneció en una relación con Diego Rivera a pesar de que sabía que él era un mujeriego?, pues por la misma situación de identificación que tenía de los padres, pues no veía una relación tan estrecha, ya que la madre siempre mantuvo por medio sus valores religiosos la que no le permitía ser una mujer más apegada al esposo, al mismo tiempo que admiraba tanto a su padre como artista, pero no había como una separación o virilidad la cual marcara a Frida como padre e hija, lo mismo que con Diego, la mantenía unida a él pues lo admiraba como persona, como artista.

    Y así muchas tantas obras que Frida nos regaló y nos muestran mucho de su vida inconsciente,  no podremos llegar aún más lejos,  pues se necesita de un análisis profundo de su personalidad, la cual ya no existe físicamente para contarla, pero seguramente encontraremos muchas Fridas por las calles, en los pasillos de los museos, en las escuelas, en las redes sociales, quienes se sientan identificadas, más allá de una moda, quien Frida Kahlo habla por ellas a través de su historia, todas esas fridas su-fridas que se identifican con ella pues algo les transmite aunque no sea del todo consciente.